febrero 21, 2024

Habilidades blandas: herramientas esenciales para navegar realidades duras

Productividad

Una mayor amplitud de experiencias y puntos de vista, mejores niveles de colaboración e intercambio de conocimientos, un impulso inédito a la innovación y un aumento del rendimiento laboral como consecuencia de todo lo anterior.

Las organizaciones enfrentan una realidad desafiante

Tal vez, como nunca antes. El número de tensiones simultáneas abarca desde un contexto muy vertiginoso hasta disrupciones enormes en el ámbito laboral, pasando por presiones regulatorias, consumidores más exigentes, empleados más conscientes, complejidades geopolíticas y muchos otros factores. 

A diferencia de lo que ha ocurrido en términos históricos, hoy las organizaciones no necesitan conductores que sólo tengan un sólido conocimiento técnico sobre su área en particular o una experiencia comprobada en su mercado. 

Hoy, el interés se traslada hacia otras áreas del conocimiento y las llamadas habilidades blandas ganan terreno: son las que determinan cómo nos vinculamos con el otro, cómo nos comportamos en el día a día y qué tanta fortaleza tenemos para gestionar nuestras emociones.

La lista es extensa y compleja, pero algunas de las habilidades blandas más conocidas (y, desde luego, más útiles) son la comunicación, la promoción de la colaboración y el trabajo en equipo, la aceptación del error como parte del proceso de aprendizaje, la creatividad para navegar situaciones inesperadas, la capacidad de negociar con clientes o con miembros de su propio equipo.

Todos estos factores marcan la diferencia en una época caracterizada por el trabajo a distancia, en el que los líderes deben desarrollar confianza, establecer una escucha activa y promover el compromiso de sus empleados viéndolos en muy pocas oportunidades de manera presencial y, en ocasiones, incluso ni una sola vez.

Un líder empático, capaz de producir confianza porque es honesto y porque también sabe mostrarse vulnerable, flexible para comprender las necesidades particulares de cada persona y con inteligencia emocional para atender imprevistos y obstáculos cuando las cosas se ponen difíciles, es capaz de motivar, persuadir, generar resiliencia y, en definitiva, construir un equipo sólido incluso a la distancia. 

Hoy, las personas tienen mayor interés   por trabajar en organizaciones con las que compartan principios y valores  que le permitan acceder a sus propósitos personales en completo equilibrio con sus obligaciones profesionales.

Si bien estas habilidades blandas tienen un componente innato, todas se pueden desarrollar, mejorar y fortalecer: los líderes del futuro no deben subestimarlas en sus planes de formación. Por el contrario, deberían priorizarlas. Y esto se logra buscando también herramientas que permitan potenciar y transmitir dichas habilidades en la cotidianidad del trabajo.

Workdeck se consolida como una aliada clave para obtener esto:desde herramientas para simplificar la comunicación hasta métricas específicas que alertan sobre un potencial problema en algún miembro del equipo (como ausencias repetidas o caída significativa en la productividad por citar apenas dos ejemplos).

Los tiempos de hoy hablan por sí solos: el mundo profesional necesita líderes que prioricen las habilidades blandas en sus métodos de trabajo.