La importancia de la inteligencia emocional en el liderazgo
Productividad
Son los empleados los que llevan al éxito final, los que tienen la responsabilidad de dejar felices a los clientes en cada interacción, los que idean los productos y servicios, los que se ocupan de venderlos y promocionarlos, los que negocian con proveedores, los que planifican la estrategia, entre tantas otras funciones. Por ende, cuanto mayor sea el bienestar de esas personas, mejores serán los resultados.
Esto ha implicado que se valoren cada vez más los líderes con inteligencia emocional. Si bien existen múltiples definiciones en torno a este concepto, en líneas generales contempla la habilidad para entender, gestionar y dar respuesta tanto a las propias emociones como a las de los demás.
En base a esta definición, podemos reconocer que la inteligencia emocional es clave para que un líder pueda entender las razones profundas detrás del desempeño de cada colaborador, destrabar los conflictos cotidianos evitando que escalen, entregar una crítica constructiva o sacar lo mejor de cada miembro del equipo. La persona que posee esta habilidad se mantiene en control aún en situaciones críticas, es capaz de tomar decisiones de manera racional y con consciencia aún en el marco de un problema complejo (y de sopesar y gestionar las posibles consecuencias) y nunca se deja dominar por el miedo, aunque no teme mostrarse vulnerable.
La comunicación es una pieza fundamental en el rompecabezas de la inteligencia emocional en entornos laborales: dialogar y acordar en las diferencias, transmitir con calma las ideas, reconocer los logros, motivar cuando las cosas no salen de acuerdo a lo esperado y, lo más importante, escuchar. A todos, todo el tiempo. De manera activa e interesada. Así, el líder logra llegar mejor a cada miembro de su equipo y se consolida como una figura capaz de guiar, inspirar y enseñar.
La inteligencia emocional es también importante para construir y mantener relaciones sólidas, no solo con los equipos de trabajo, sino también con los clientes, los inversores, otros stakeholders, los socios comerciales o los integrantes de la cadena de valor. Por eso es muy importante que el líder difunda esta visión coherente y unificada entre todos los miembros de su equipo: para apuntalar el crecimiento sostenible de la organización.
Daniel Goleman, considerado el “padre” de la inteligencia emocional, resume el éxito del liderazgo aplicado a este concepto en doce competencias divididas en cuatro áreas:
- Autoconocimiento emocional.
- Autogestión: incluye autorregulación emocional, logro, adaptabilidad y positividad.
- Gestión de relaciones: abarca influencia, coaching, trabajo en equipo, gestión de conflictos e inspiración.
- Conciencia social: empatía y conciencia organizacional.
Para alcanzar el máximo de su potencial, el líder dotado de inteligencia emocional y habilidades blandas pueden utilizar algunas herramientas tecnológicas que le ayuden a optimizar el rendimiento de la empresa. Una de estas es Workdeck, un software de automatización de servicios que facilita la gestión de proyectos y las tareas cotidianas vinculadas al manejo de equipos, desde la gestión de tareas, proyectos y recursos hasta la administración de calendarios, control de ausencias y análisis de finanzas, gastos o compras. Con Workdeck, podrás disponer de más tiempo para enfocarte en cuidar el bienestar de los trabajadores y agregar así el máximo valor a su negocio.
